Veintitrés rosas, Marta Llodra.

@m.llodra

Hace muchos años, en mi jardín, había un rosal con veintitrés rosas, aunque una, no conseguía florecer. Una tarde sentada cerca, con los ojos clavados en algún libro, me despistó la sombra de la última rosa, florecida. Cuando levanté la vista, no era más que una mariposa posada en el tallo, la más bella que jamás he visto. Poco después echó a volar y nunca volvió, pero desde ese día, pasó a ser mi rosa favorita.

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